El estado decide quién soy. Falta de reconocimiento legal de la identidad de género de las personas transgénero en Europa - Londres Amnistía Internacional 2014 - 34 p.

Para las personas transgénero, los documentos de identidad oficiales que reflejan su identidad de género son de vital importancia para el disfrute de sus derechos humanos. No sólo les resultan fundamentales cuando viajan, sino también en su vida diaria, ya que según el país de que se trate, pueden pedirles que presenten un documento oficial para matricularse en un colegio, solicitar un empleo, acceder a una biblioteca pública o abrir una cuenta bancaria. En 1992, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos reconoció por primera vez que el hecho de que un Estado se negara a permitir que las personas transgénero cambiaran sus indicadores de género en sus documentos oficiales era una violación del Convenio Europeo de Derechos Humanos.1 Sin embargo, más de 20 años después, muchas personas transgénero en Europa siguen luchando para que se reconozca legalmente su identidad de género. En muchos países, el cambio del género legal depende de que la persona transgénero cumpla invasivos requisitos que violan sus derechos humanos y la obligan a seguir procedimientos que suelen demorar años. En estos casos, las personas transgénero pueden conseguir el reconocimiento legal de su identidad de género sólo si se les diagnostica un trastorno mental, acceden a pasar por procedimientos médicos tales como tratamientos hormonales y operaciones quirúrgicas, o son solteras o ancianas. En otros países simplemente no está permitido cambiar el género legal.


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