03366nam a22004457i 450000500170000000800410001702200220005802200230008004100080010310000150011124501470012665000160027365000120028965000240030165000260032565000170035165000280036865000210039665000220041765300200043965300170045965300120047665500150048870000110050377300700051485601350058485600240071990119510074390400770269491900230277191900200279492000220281493100130283693100130284999600070286299600070286999800070287693900130288395200240289620250619101234.0100315s2010 sp gr 000 0 spa c a0144-5596 (papel) a1467-9515 (online) aeng1 aHAYNES, P.10aOLDER PEOPLE'S FAMILY CONTACTS AND LONG-TERM CARE EXPENDITURE IN OECD COUNTRIES: A COMPARATIVE APPROACH USING QUALITATIVE COMPARATIVE ANALYSIS14aDependencia14aEfectos14aEstudio comparativo14aEstudio internacional14aGasto social14aIntervención informal14aPersonas mayores14aPolítica social10aAcción social10aDiscapacidad10aMayores 4aDocumental1 aET AL.0 tSOCIAL POLICY AND ADMINISTRATIONgVol. 44, no. 1 (2010), p. 67-8440zPathu\\Srvdatos\siis\docus\Revistas electrónicas\Social Policy and Administration R.1328\2010\Older Peoples Family Contacts.pdf41zEnlace web pagouSI aDe forma habitual, se tiende a asociar inversión elevada en cuidados prolongados con Estados donde predominan las redes familiares de baja intensidad; y viceversa, se supone que los Estados fuertemente familistas invierten poco en este tipo de cuidados. Sin embargo, la realidad se muestra bastante más compleja, tal como refleja este estudio que analiza de manera cualitativa doce países integrantes de la OCDE. Los Estados con mayor gasto en cuidados de larga duración presentan diferencias considerables entre sí, respecto al peso del sector público y el privado, y en la intensidad de los contactos familiares. Así pues, EE.UU. y el Reino Unido presentan los niveles más bajos de familismo, unidos a un gasto elevado en cuidados prolongados privados. Australia y Nueva Zelanda, por su parte, presentan también niveles relativamente reducidos de familismo, pero Australia invierte en cuidados prolongados una cantidad bastante más elevada que Nueva Zelanda. En contraste, Noruega, Canadá, Austria y Alemania poseen niveles relativamente altos de familismo, a pesar de tener un gasto público y privado bastante elevado en atención a personas mayores. Entre los Estados que menos invierten en cuidados de larga duración, España, Polonia y Hungría mantienen redes familiares intensas, circunstancia que no se da en Japón –a causa de la migración interna y la incorporación de la mujer al mercado laboral–, ni mucho menos en Nueva Zelanda. En definitiva, algunos Estados de la OECD proveen respuestas complementarias, antes que sustitutivas, en el ámbito de los cuidos prolongados. En particular, los autores del estudio destacan los casos de Noruega y de Canadá, países con un nivel de familismo intermedio, pero donde se realiza una inversión importante en este tipo de cuidados, procurando, al mismo tiempo, crear empleo de calidad que no provoque desigualdades entre mujeres y hombres. aCuidados prolongados, contactos familiares y empleo de calidad en la OCD a18. Envejecimiento a19. Dependencia b3aBibliografía aCTLG_MSS aCTLG_MSS10a1310a62 aAR a20100315 oR.1328oArchivoyAR