03952nam a22004937i 4500939001300000005001700013008004100030022001400071040002000085041000800105100001500113245013600128650002200264650002000286650001200306650001500318650001800333650001000351650001100361650001300372650001200385650001200397650001400409650001200423650002100435650002700456650002400483651002100507651002200528653001500550653002300565655001500588700001100603773006700614856015000681901241500831904012203246914000703368916001103375926001003386931002003396998000703416952003503423 a2016120220210118111915.0161202s2016 sp gr 000 0 spa c a0955-3959 aSIISbspadsiis aeng aColell, E. aGender differences in the use of alcohol and prescription drugs in relation to job insecurity. Testing a model of mediating factors aDrogodependencias aDrogas ilegales aAlcohol aFármacos aPsicótropos aMujer aHombre aGénero aConsumo aTrabajo aDesempleo aEfectos aFactor de riesgo aFactor de protección aEstudio comparativo aCataluña92165 aEspaña9110715410aAdicciones10aGénero y familia 4aDocumental aet al.0 tInternational Journal of Drug Policygvol. 37, 2016, p. 21-30. u\\Srvdatos\siis\docus\Revistas electrónicas\International Journal of Drug Policy R.1114\2016\Gender differences in the use of alcohol.pdfzPath aLa posibilidad de perder el empleo o el empeoramiento de las condiciones laborales pueden incrementar el estrés laboral, el cual se ha asociado con un mayor riesgo de consumir tranquilizantes y sedantes. La inseguridad laboral percibida puede resultar más estresante que aquella derivada de factores objetivos (como el nivel de despidos o los cambios organizacionales), según apuntan algunos estudios. Pero aunque el uso de psicofármacos está más extendido entre las mujeres, hay indicios de que estas podrían verse menos afectadas que los hombres por el estrés ligado a cuestiones económicas y no se sabe a ciencia cierta si la incidencia de este malestar está mediada por el género. Esta investigación persigue averiguar el nexo existente entre la inseguridad laboral percibida y el uso de alcohol, tranquilizantes y sedantes, y determinar si hay diferencias a este respecto entre mujeres y hombres. Utilizando la metodología del análisis de rutas (path analysis), propone modelos teóricos explicativos bastante complejos que examinan la influencia de variables antecedentes (relación contractual, ocupación y edad) y mediadoras (mala salud mental, estructura familiar, carga de trabajo doméstico y, sobre todo, género) sobre la variable dependiente (consumo). El material empírico se ha tomado de las Encuestas Catalanas de Salud de entre 2010 y 2014, de donde se extrajo una muestra conjunta formada por 5.315 personas de entre 16 y 64 años con empleo que ejercían de cabezas de familia (el 30%, mujeres).

Las estimaciones realizadas evidencian que las mujeres tenían una probabilidad un 28% superior a los hombres de haber consumido tranquilizantes y sedantes los últimos dos días, así como una posibilidad un 27% mayor de tener mala salud mental. Aunque las mujeres tenían mayor riesgo que los hombres de trabajar con contratos temporales o sin contrato, y menos de ser autónomas o empresarias, el nexo entre inseguridad laboral percibida y mala salud mental no difería entre mujeres y hombres. En cuanto a la carga de trabajo doméstico asumida y a la estructura familiar, ninguno de estos factores incidía en el uso de psicofármacos. En síntesis, las conclusiones del estudio indican que el mayor riesgo femenino de tener mala salud mental puede entenderse en relación con su mayor riesgo de consumir tranquilizantes y sedantes. aLa inseguridad laboral percibida aumenta el riesgo de uso de psicofármacos de forma similar entre mujeres y hombres aNo aImanol aJenny aPublicado en DM aAR aSIScSISoArchivo (R.1114)yAR