01540nam a22002177i 450000500170000000800410001704100080005810000140006624500150008052010180009565000210111365000210113465000090115565000210116465000260118565000240121165000120123565300120124765500150125977300480127420141212094000.0980513s1998 sp gr 000 0 spa c aspa1 aPEREZ, C.10aLA SOLEDAD aSi la soledad es deseada, nos invita a descansar de cuanto nos rodea, si no es deseada, la soledad provoca miedo en el ser humano. La sociedad considera a la vejez como etapa improductiva y dice que somos viejos cuando nos jubilamos. Es en esta jubilación cuando aparece el ocio, y éste no debe convertirse en una pesadilla, en aburimiento sin límites y de consecuencias fatales. No nos debemos aislar. El tiempo lima las asperezas del carácter, aparece la paciencia, el cariño y es entonces cuando no podemos transmitirlos a los nuestros: hijos, nietos. A pesar de querer vivir en "mi casa" donde transcurrió toda la vida, puede aparecer el síndrome del "nido vacío": salida de los hijos y muerte de la pareja, es entonces cuando aparece la soledad más absoluta y hay que buscar relaciones estimulantes y de cariño. Debemos buscar esa planta delicada que es la felicidad y regarla con bondad y práctica del bien. La soledad hay que combatirla facilitando la convivencia.14aCentros de día14aEntorno familiar14aOcio14aPersonas mayores14aRelaciones personales14aRelaciones sociales14aSoledad10aMayores 4aDocumental0 tGERIATRIKAgVol. 13, no. 5 (1997), p. 63-66