000 03524nam a22005057i 4500
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040 _aSIIS
_bspa
041 _aspa
110 1 _aMUNDUKO MEDIKUAK
245 1 0 _aINFORME SOBRE SALAS DE CONSUMO DE DROGAS
260 _aBILBAO
_bMUNDUKO MEDIKUAK
_c2007
300 _a22 p.
651 1 4 _aAlemania
651 1 4 _aAustralia
651 1 4 _aCanadá
650 1 4 _aCaracterísticas servicio
650 1 4 _aDrogas ilegales
650 1 4 _aDrogodependencias
651 1 4 _aEspaña
650 1 4 _aEstudio internacional
651 1 4 _aPaíses Bajos
651 1 4 _aLuxemburgo
651 1 4 _aNoruega
650 1 4 _aReducción de daños
650 1 4 _aSalas de venopunción
651 1 4 _aSuiza
650 1 4 _aUtilización de servicios
653 1 0 _aAdicciones
655 4 _aDocumental
901 _aEn el marco de la I Reunión Científica Internacional sobre Salas de Consumo de Drogas (Bilbao, 22-X-07), Munduko Medikuak / Médicos del Mundo presentó este informe, breve pero rico en datos, que esboza una panorámica global sobre estos equipamientos. El estudio recoge información cuantitativa de 20 de estos recursos (de los 65 que hay registrado en todo el mundo), situados en Alemania, Australia, Canadá, España, Países Bajos, Noruega, Luxemburgo y Suiza. La investigación abarca los sistemas de gestión, los servicios prestados y el perfil sociodemográfico de las personas usuarias. De acuerdo con este documento, la mayoría de estas salas (71%) están dirigidas por asociaciones sin ánimo de lucro y se financian sobre todo mediante subvenciones públicas. En general, muestran un interés creciente por la reducción del impacto del consumo en los espacios públicos, la normalización de estos centros y la inclusión de las personas usuarias de drogas en los sistemas públicos de salud. Además, es común que adopten estrategias específicas, entre las que sobresalen el enfoque de derechos humanos, el de género, y la orientación hacia acciones de sensibilización e investigación. También es habitual que participen en redes y federaciones (70%), pero, en cambio, su vinculación con el sistema público de salud varía. En cuanto a los servicios prestados, los de mayor relevancia son –en opinión de los propios centros y en orden de importancia– consumo inyectado supervisado, intercambio de jeringuillas, atención sociosanitaria básica e intervenciones socioeducativas. Por lo que concierne a los criterios de inclusión, los tres más comunes son tener más de 18 años (70%), contar con una historia previa de consumo (60%) y utilizar las drogas por una de las vías previstas en la sala (55%). Por su parte, los criterios de exclusión más citados son la falta de respeto y la conducta agresiva (85%), la compraventa de estupefacientes (65%) y el hecho de compartir un material o sustancia (50%). Finalmente, en el apartado de recursos humanos, el informe subraya el predominio del personal contratado; por perfiles profesionales, indica que abundan los/as educadores/as sociales y que 13 de las 20 salas cuentan con personal médico.
914 _aNO
920 _b1
_aPara estudios o análisis
916 _aImanol
921 _a162785
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931 _a1 Publicado en Bibliografías Temáticas
931 _aPublicado en CDD
931 _aRecomendado en la web
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998 _aMON
939 _a20071023
999 _c146705
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